Kevin siempre se había metido en problemas. Sin embargo, cuando Edgar le vio con un móvil robado empezó a preguntarse si de verdad conocía a su amigo. Todo fue muy rápido: el Jefe de Estudios anunció el registro de las mochilas, y Kevin le pidió a Edgar que le guardase el móvil. Pero una vez que lo tuvo en su poder, Edgar sintió que le ardía en las manos, se levantó en medio de clase y dijo que se lo había encontrado en la cajonera del pupitre. Claro, le preguntaron quién se lo había dado. Edgar no sabía mentir, pero tampoco habló: “No soy un chivato”.
Una semana de expulsión. Es decir, una semana castigado sin salir, sin ordenador, sin tele, sin móvil…